Publicado el 2026-06-05 en Maestría

La UNLA se une a la lucha contra el cambio climático

Por: Dr. Rafael Huacuz Elías, Coordinador de la Maestría en Planeación Territorial de la UNLA



El cambio climático representa, en la actualidad, el mayor reto global de nuestra sociedad. Los patrones climáticos relativamente estables han cambiado; prácticamente en todas las regiones del planeta se ha desestabilizado el clima y la mayoría de los países y sus regiones se enfrentan al cambio climático.


La superficie terrestre de nuestro planeta tiene características físicas propias, como son el relieve montañoso; el clima, distinto en cada lugar y que puede variar desde zonas cubiertas de hielo hasta desiertos; la extensa hidrografía que da vida a la flora y la fauna; el suelo y otros elementos similares, que se mantuvieron relativamente estables durante un periodo de aproximadamente 10 mil años, conocido como el Holoceno. Sin embargo, a partir de la Revolución Industrial (1850) y hasta nuestros días, los seres humanos han transformado radicalmente la composición de la atmósfera, alterando los patrones climáticos al punto de establecer una nueva era conocida como el “Antropoceno”.


Foto: Pexels


El clima ha cambiado y los efectos adversos son evidentes. Se observa un clima extremo, con altas temperaturas en verano que se prolongan hasta inicios del invierno. La temperatura global está en aumento; muestra de ello ha sido la desaparición sistemática de prácticamente todos los glaciares del mundo, así como la reducción paulatina del hielo tanto en el Polo Norte como en el Polo Sur, además de la pérdida del permafrost. Un cambio tan repentino del clima en el pasado trajo como consecuencia la extinción masiva de especies de megafauna y, actualmente, estamos siendo testigos de un fenómeno similar y desfavorable.


Los efectos adversos del cambio climático inciden principalmente en países como México, una región altamente vulnerable ante este fenómeno. Actualmente vivimos sequías extremas, lluvias torrenciales y tormentas severas que dejan a su paso inundaciones y deslaves. La principal causa de estos desastres es antropogénica; es decir, nuestro estilo de vida actual, de muy alta demanda en el consumo de combustibles fósiles, está modificando radicalmente el clima del planeta. Asimismo, el alto consumo de recursos que se producen y distribuyen a escala global propicia la emisión a la atmósfera de cientos de toneladas de dióxido de carbono (CO₂), principal causa del cambio climático.


En este sentido, y conscientes del impacto ambiental de nuestras acciones, la Universidad Latina de América, conforme a sus compromisos globales a favor del medio ambiente, inició en 2025 un proceso muy ambicioso para reducir significativamente sus emisiones de CO₂ y, con ello, su impacto ambiental. Como parte de este esfuerzo, comenzó la instalación de 121 paneles solares en su edificio “F”, donde se encuentra la carrera de Odontología y tres de sus clínicas. Huelga decir que este es un espacio en el que estudiantes y docentes comparten sus conocimientos con la comunidad académica universitaria y con la población en general mediante la prestación de servicios dentales.



La actual administración de la UNLA también ha impulsado esta transición energética verde en otros edificios; por ejemplo, mediante la instalación de 20 paneles solares adicionales en el edificio “D”. Con esta importante inversión en energía solar fotovoltaica, nuestra universidad alcanza un ahorro de más del 15 % de su consumo total, posicionándose como una institución líder en materia ambiental en la región.


La Universidad Latina de América también ha firmado diversos compromisos ambientales, los cuales incluyen el cuidado del agua y la protección de la flora y fauna locales en su campus de más de 25 hectáreas. Con estas acciones, la UNLA da pasos firmes en la lucha contra el cambio climático y se posiciona como una institución líder en el tema.


A pesar del futuro incierto que puede generar el cambio climático y sus consecuencias adversas, aún estamos a tiempo de emprender las acciones necesarias para enfrentarlo. Acelerar las acciones individuales ante la inacción colectiva y educar a favor de la vida para lograr una conciencia común es tarea de todos, pero principalmente de las instituciones educativas.


La UNLA, con el ejemplo, promueve cambios orientados a la reducción de emisiones de CO₂ y, sobre todo, a la protección de la vida. Gracias a estas acciones, los estudiantes se profesionalizan mediante el ejemplo que se les brinda. El cambio está en marcha y avanza en un sentido positivo, tal como aquí hemos compartido.

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