Publicado el 2021-06-16 en Internacionalización Y Movilidad

¿Por qué desarrollar sensibilidad intercultural? 

Por Diego Prado Pérez 

 

Uno de los retos que enfrentan las universidades, en términos de internacionalización, es la incorporación de su visión institucional hacia la educación internacional; lo que implica la implementación de programas académicos y vivencias que permitan que tanto a los docentes y alumnos, así como toda la comunidad estudiantil, les sea posible tener experiencias internacionales. 

 

En muchas ocasiones, las universidades implementan programas de intercambio en los cuales se reciben alumnos de otras partes del país y del mundo para que estudien por un periodo de seis meses o más, en una cultura y en un idioma completamente ajenos a su contexto.

 

Esto constituye entonces un desafío para todos los miembros de la institución receptora, así como para los alumnos visitantes: ¿Cómo se puede propiciar un ambiente de aprendizaje que permita la integración eficaz de los nuevos estudiantes a un ambiente y cultura completamente distintos a los suyos? 

 

 

Uno de los elementos clave para responder esta cuestión se encuentra en lo que se llama «sensibilidad intercultural», término que Morales Acosta y Morales Navarro, siguiendo la conceptualización de Chen de 1997, definen como: «la capacidad de un individuo para desarrollar una emoción positiva hacia la comprensión y apreciación de las diferencias culturales que promueve un comportamiento adecuado y eficaz en la comunicación intercultural». Tal sensibilidad se encuentra fundamentada en el aspecto afectivo y cognitivo de las competencias comunicativas interculturales y conductuales que deben desarrollarse desde el salón de clases. 

 

Lo que quiere decir entonces es que, aquellos individuos que poseen esta sensibilidad son capaces de comprender y respetar la diversidad cultural, eliminando por completo toda clase de estereotipos, ya sean de género, etnia, religión, país de origen, orientación sexual, etc.

 

Las personas interculturalmente sensibles poseen características tales como: apertura mental, autoestima, empatía e implicación en la interacción. Estas, en conjunto, son cualidades que permiten participar y apoyar en actividades académicas con un enfoque dirigido al aprendizaje de una manera colaborativa y solidaria. 

 

Esto nos lleva entonces al salón de clases. Pensemos por un momento que tenemos la oportunidad de colaborar de manera presencial o virtual con estudiantes de otra ciudad o estado, incluso, de otro país. Para poder convivir y trabajar con personas que tienen culturas diferentes a la propia, el curso debe de enfocar sus necesidades en los estudiantes con base en dos premisas principales: 

 

1. Que los estudiantes superen el reto emocional que esto implica. Es decir, que sean capaces de adaptarse a cambios que surgen de la inmersión cultural y superar la frustración que esto pudiera traer, por ejemplo, el estudiante de intercambio podría no comprender el porqué se realizan ciertas actividades de una forma u otra, lo que le puede generar una barrera emocional al respecto. Es aquí donde, los profesores y los alumnos locales deben de ser culturalmente sensibles, para poder entonces ayudarlos a comprender las formas de trabajo locales e incluso, si es posible, realizar una adaptación a la cultura visitante. 

 

2. Que los profesores realicen una presentación de los contenidos de la materia con base en una pedagogía diferente. La educación intercultural requiere una modificación de los procesos educativos, lo que quiere decir que los profesores deben de aplicar estrategias que motiven a los estudiantes a ser personas reflexivas y democráticas. Esto implica que los profesores tomen la iniciativa  y se identifiquen con una cultura nacional, profesional y global. Esto les permitirá realizar ajustes culturales, considerando los estados de desarrollo que tiene cada estudiante, permitiendo entonces un espacio propio de aprendizaje (Bennett, 1993). 

 

Es trabajo de las universidades y los docentes el incluir la educación intercultural como parte de una educación universitaria de calidad e integral. Sin embargo, esto requiere de un esfuerzo no solo de los diseñadores del currículo universitario, sino de todos los miembros de la institución. Por lo que este debe de ser un tema que debe abordarse en las agendas educativas universitarias. 

 

La interculturalidad y la sensibilidad que ésta produce en los estudiantes y docentes pueden ser alternativas para modificar el sistema educativo e impactar la vida de los individuos que participan en espacios educativos de esta índole, ya que ayudan a comprender al otro como un semejante y no como un intruso; fomentando el diálogo, el respeto, y por tanto una convergencia de culturas que promueve el aprendizaje en el salón de clases, así, puede lograrse una experiencia de aprendizaje muy significativa. 

 

Referencias: 

Bennet, M. (1993). “Towards ethnorelativism: A developmental Model of Intercultural Sensitivity”. Education for the Intercultural Experience. Yarmouth: Intercultural Press.

 

Morales Acosta, G. V. & Morales Navarro, M. (2018). “Diversidad Sorda: educación y sensibilidad intercultural en una escuela especial de Santiago de Chile”. Psicogente. https://doi.org/10.17081/psico.21.40.3083

 

UNESCO. (2006). Directrices de la UNESCO sobre la educación intercultural. Francia: UNESCO.

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