Publicado el 2024-02-14 en Licenciatura y Licenciatura en Ingeniería Civil

Supervisión en las obras, un caso real

Por: Lucrecia Huerta González

 

En fechas recientes, ha causado gran conmoción el desprendimiento de un aplanado en el distribuidor vial de la salida Salamanca en Morelia, Mich. Esto ocurrió el domingo 4 de febrero en uno de los túneles de esta obra. Más allá de lo escandaloso de la noticia y las consecuencias en cuanto al daño que causó en un auto particular, este detalle pone de manifiesto una cadena de omisiones que se presentan ―no solo en esta obra, sino desafortunadamente en muchas construcciones― sobre todo en obra pública.

 

Pese a que la supervisión de obra se encuentra debidamente establecida en el artículo 53 de la ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas (LOPSRM) y en las diecinueve funciones que enlista el artículo 115 del reglamento respectivo, al momento de ejecutar la obra suelen pasarse «detalles» que desembocan en acontecimientos como el que se comenta.

 

 

Por naturaleza (o por deformación), los constructores somos reacios al control y a ser supervisados; por lo que parte fundamental del cierre de una obra es que se haya llevado una correcta supervisión y control de calidad a lo largo de la misma, de acuerdo a las especificaciones y procedimientos constructivos. Sin embargo, en muchas ocasiones lo urgente le gana a lo importante y es prioridad, sobre todo en casos de obras polémicas, la entrega de la obra; dejando de lado la correcta ejecución de los trabajos relacionados al proyecto o a las modificaciones que se hayan autorizado.

 

Sobre el tema se ha vertido ya mucha tinta y bytes: que si «el aplanado que se colocó en el lecho bajo de la losa en el túnel es muy grueso y no se colocó una malla para soportarlo»; que «se observa que no se ‘picó’ la losa para favorecer la fijación de la capa de aplanado»; o que «si la vibración de los vehículos circulando ya debilitó la losa, que apenas tiene pocos meses de haberse puesto en funcionamiento, y ya falló», así como otros comentarios que van desde lo riesgoso del evento (que sí lo es), hasta las insinuaciones de la corrupción detrás de esta falla. El hecho es que el «aplanado» no era el ideal.

 

 

Se consideró para facilitar el procedimiento, colar unas trabes in situ, por lo que se colocó una plantilla de concreto que no tiene ninguna función estructural y que, eso sí, alguien olvidó que debía retirarse una vez coladas las trabes y cumplida su función. Este desprendimiento es un error de los involucrados en la ejecución y supervisión de los trabajos y que, afortunadamente, no tiene implicaciones o pone en riesgo la seguridad estructural del túnel.

 

Al final todo se reduce a una omisión que, de haberse atendido en tiempo y forma, hubiera evitado poner en el ojo del huracán a una obra que ya de por sí cuenta con muchas observaciones, complicaciones e implicaciones políticas. De ahí la importancia de una adecuada y detallada supervisión en la ejecución y puesta en funcionamiento de las obras tanto públicas como privadas.

 

Compartir:

Comentarios ()

Otras entradas

Inicia tu proceso de admisión PDF
Lago UNLA