Publicado el 2021-03-14 en Deportes

Ser atleta de alto rendimiento: testimonio de un Potro

Por Jorge Pineda 

 

¡Hola, qué tal! Posiblemente, no me conoces, pero soy compañero tuyo en la universidad o tal vez fui su alumno, aún así, me presento: me llamo Jorge Pineda, soy de Morelia, tengo 23 años, soy licenciado en Derecho y maestrante en la mejor universidad de Morelia, la Universidad Latina de América. 

 

 

Te voy a contar un poquito de mí, como ya te dije, estudio la maestría en Planeación Fiscal y Tributación Internacional. Además de mi formación académica y profesional, soy atleta de alto rendimiento y represento a UNLA, Michoacán y a México. Soy seleccionado nacional en el deporte de atletismo en la prueba salto de longitud, mi mejor marca hasta ahora son 7.31 metros. Tengo tres medallas nacionales hasta la fecha y, bueno, ahora te pondré en contexto de lo que estoy viviendo.

 

Actualmente, me encuentro camino a la ciudad de la Sultana del Norte, donde se come cabrito y hay un cerro en forma de silla, que la verdad nunca le he encontrado forma. Así es, Monterrey, Nuevo León, esto para que por fin, después de más de un año sin tener algo en claro y de que estaba todo parado, se reanudaron las competencias en varios deportes.

 

Para mí, al igual que para muchos, la pandemia ha sido muy difícil de sobrellevar, recuerdo que la última vez que estuve en una competencia fue en esa misma Ciudad, pero hace un año con un mes atrás. La verdad es un nuevo comienzo y me siento con muchos nervios, porque es un año de inactividad. Me sudan las manos, las piernas me tiemblan, pasan por mi mente muchísimos escenarios; por ejemplo, lo bueno y lo malo que puede pasar. A la vez, tengo mucha emoción de ver a mis amigos de otros estados porque los extraño muchísimo, pero, sobre todas las cosas, impera la adrenalina de competir, de hacer lo que me gusta y poder por fin hacer lo que llevo meses trabajando y perfeccionando. 

 

Si no conoces tanto de mi prueba te cuento brevemente de ella. Para llegar a este punto de la temporada que es el inicio de la etapa competitiva, estuve entrenando desde agosto; así es, trabajé en silencio y sin poder medirme contra alguien más en siete meses, cabe mencionar que fueron realmente difíciles y de mucho aprendizaje, debido a varios motivos de salud que presenté, específicamente, tuve un problema gastrointestinal que me mantuvo fuera de las pistas por dos semanas. También, se presentó  un cambio generacional asociado a la famosa crisis de los 25, que esta es cuando terminas una etapa e inicias otra. Este cambio generacional es algo que nos toca vivir a todos y no puedes huir de él porque crecer duele, pero quedarse estancado es peor, así que estoy pasando actualmente por eso, por el millón de preguntas que bombardean mi mente de qué voy a hacer de mi vida, en dónde voy a estar, de qué voy a vivir... Si tú estás pasando por lo mismo que yo, te daré un consejo: enfócate en sacar un día a la vez, quiérete a ti mismo y sé empático con los demás. La vida no se hace de la noche a la mañana, se trabaja a lo largo de años, cada cambio trae algo bueno y estoy seguro que todas estas emociones que estoy percibiendo me forjarán para que el día de mañana sea la persona que siempre esperé ser. 

 

Si te encuentras pasando por un mal momento, tranquila o tranquilo, todo tiene solución en esta vida, pero no por eso vas a dejarte caer. La vida te forma de una manera muy dura, aprende a vivirla así.  Como dice una canción que me gusta muchísimo: “Si no sabes del dolor, no sabrás de la alegría”. Nadie te va a regalar nada, así que trabaja por eso que quieres, por aquello que yo sé que tanto anhelas y hazlo porque tú quieres alcanzarlo, no para satisfacer a alguien más. Enfócate y haz un plan acorde a tus habilidades y aptitudes porque las metas claras y cortas te ayudan más que una muy grande. La clave está en ver todo de una manera sencilla, cambia tus hábitos alimenticios, ejercítate, lee, pregunta y supérate a ti mismo. Forja una persona de la cual tú mismo te sientas orgulloso.

Por último, si un día te sientes mal o piensas que no te saldrá algo bien, o tal vez te encuentras muy nervioso por alguna prueba que tienes, ve tu vida como si fueras un “Rockstar” o algún artista: sigue para adelante y con fe, porque si trabajas y te esfuerzas vas a lograrlo. Y recuerda, no veas el proceso de los demás, enfócate en el tuyo.

Espero te haya servido esto. Me despido, sin antes recordarte que: “La vida de un artista nunca es fácil, pero alguien tiene que vivirla, y ese alguien eres tú”. 

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