Publicado el 2022-08-03 en Internacionalización Y Movilidad

Mi experiencia siendo voluntaria en Brasil

Por Dana M. Loeza Calderón

 

Ser voluntaria en otro país ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida.  Fue un proceso en el que tuve que volver a aprender todo: nuevo idioma, nuevas tradiciones, nuevo ambiente. Mi motivación para estudiar Relaciones Comerciales Internacionales en la Universidad Latina de América fue principalmente que me permitiría viajar, conocer otras culturas y poder desenvolverme tanto en el ámbito profesional como social; ahora pienso que gracias a muchas habilidades y conocimientos aprendidos en la carrera fue que este proyecto en Brasil no resultó un reto imposible. Sin embargo, sí recomendaría que cualquiera que desee viajar al extranjero (sea para trabajar, hacer voluntariado, irse de intercambio, etc.) considere ciertos aspectos sumamente importantes  que podrán facilitar la adaptación al país, para así conseguir de mejor manera sus objetivos.

 

Trabajo

 

Participé como voluntaria a través de AIESEC, una organización juvenil global que conecta a jóvenes con proyectos en el extranjero. Esta misma asociación me proporcionó desde un inicio cuál sería la ONG en la que trabajaría, así como también el tiempo de estadía y las horas a laborar. Esto es un elemento muy importante, ya que pude investigar acerca de lo que se dedicaba la organización, en qué zona de Brasil estaba ubicada, cuál ha sido su trayectoria, y principalmente para ir viendo qué tan seguro era que fuera a trabajar allá, puesto que iba a un lugar totalmente desconocido y lejos de personas que me pudiesen ayudar en caso de una emergencia. Afortunadamente, nunca viví una experiencia de peligro y, aunque la ONG estuviese ubicada en una favela, siempre me sentí protegida por las mismas personas de la asociación, las cuales no dejaron solas a sus voluntarias.

 

 

Localización

 

He de admitir que mis expectativas fueron muy altas en comparación a lo que realmente fue, tanto en la ubicación de la ONG como del departamento donde viviría. Aquí hubo un desacuerdo con AIESEC, ya que nunca nos mencionaron que trabajaríamos en una favela ni que realmente no viviríamos en Brasilia (como se mencionaba en el proyecto), sino en una ciudad anexa. Claramente, esto cambió todos los planes, porque mis planes habían sido en torno a Brasilia: a qué supermercados podía ir, qué lugares visitar, dónde comer, cómo moverme, etc. Por lo que todos esos planes tuvimos que descartarlos y adaptarnos a lo que nos podía brindar la ciudad en la que estábamos. Sin embargo, aunque en un inicio fue un problema, poco tiempo después pude adaptarme a esta nueva situación.

 

Host Family

 

Cuando tenía 15 años pude vivir la experiencia de irme de intercambio a Italia; ahí conocí a la que considero mi segunda familia, me acogieron como un miembro más y hasta la fecha sigo siendo su «hija adoptada mexicana». Este antecedente me hizo pensar que tal vez encontraría en mi host otra familia en Brasil, sin embargo, la realidad fue todo lo contrario. Mi host brasileña es CEO regional de marketing de Coca Cola, y debido a la importancia de su puesto salía desde muy temprano en la mañana y regresaba regularmente hasta media noche. La única plática que pude tener con ella se dio en la primera noche de mi estadía y de ahí fue que pude saber en qué trabajaba, cuántos años tenía y alguna otra indicación de la casa. Puedo decir que esto no fue del todo malo, tuve mucha libertad y ella confió mucho en mí, desde dejarme cocinar hasta dejarme su departamento mientras ella viajaba. Lo único que de haber podido cambiar lo hubiese hecho fue el poder hacer una relación más estrecha y que no fuese solo una persona desconocida para ella y viceversa.

 

Viajes

 

Esta parte pienso que es la que no puede faltar y que es una gran motivación para trabajar en el extranjero. Con las otras voluntarias decidimos quedarnos una semana más después de terminar nuestro proyecto con la ONG para poder visitar los lugares turísticos más populares de Brasil. Pienso que gracias a estos viajes fue que pude tener una mejor visión de este país y de la experiencia que me había brindado, e hizo que valiera la pena todos los obstáculos que atravesamos a lo largo de los casi dos meses que estuvimos allá. 

 

 

Sin duda, fue una experiencia que me permitió crecer tanto personal como profesionalmente y, aunque tuvo sus altibajos, sin duda volvería a repetir algo así. Ánimo a todos los que tengan la oportunidad para que se atrevan a vivir esta aventura porque es una experiencia similar a lo que probablemente nos espera en nuestro futuro laboral.

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