Publicado el 2024-03-08 en Sistema Ejecutivo

El vaivén educativo

Por: Miroslava Escobedo Leyva

 

«Lo que de raíz se aprende nunca se olvida del todo»

Séneca

 

Todo maestro es un filósofo, es alguien que ama el conocimiento y el saber, con una idea de lo valioso en la vida, deseoso de aprender más, consciente de que, para poder dar, hay que tener y adquirir más. Es así que cada maestro busca, sigue y aprende de otros grandes maestros. 

 

La enseñanza tiene como primordial objetivo dar a los alumnos todos los conocimientos posibles para el ejercicio profesional y, por consiguiente, para que vivan una vida mejor, con el fin de acrecentar no solo las habilidades y competencias, sino también mejorar la conducta humana por medio de la razón, la lógica, la acción y la dignidad humana como punto de partida. 

 

La oportunidad que la Universidad Latina de América, mi querida UNLA, me dio de formar parte de su plantilla docente permitiéndome demostrar la calidad educativa que le ha caracterizado por más de 30 años, y, por otro lado, desarrollarme de manera profesional en un ambiente de cordialidad, respeto, responsabilidad y profesionalismo, merecen todo mi agradecimiento. 

 

 

Aunado a lo anterior, se debe destacar que el sistema ejecutivo en el que dignamente imparto clase, tiene grandes bondades que ningún otro ofrece. Comenzando por el nivel de excelencia educativa para las y los estudiantes, así como el hecho de que esta profesionalización no les impide a los alumnos el seguirse desarrollando en sus actividades principales, permitiéndoles crecer al mismo tiempo en distintos rubros, sin descuidar ninguno. Eso sí, exigiéndoles un gran nivel de compromiso.

 

Los tiempos actuales exigen una educación complementaria y competitiva, la cual, sin duda alguna, ofrecen los programas educativos de la Universidad, pues cada uno de ellos está diseñado de manera muy detallada, incluyendo una visión global y específica de cada uno de los tópicos que los integran, dando además la oportunidad a cada uno de los docentes de adaptarlo a las necesidades de la realidad que imperan en el momento. 

 

Como docente, cada materia, cada grupo y cada nuevo período es un reto, que implica mayores y mejores aptitudes, impulsándonos a desarrollar cada una de nuestras competencias, y también recibiendo por parte de la comunidad universitaria cursos y demás actividades que brinden conocimientos o nos actualicen.